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Cinco formas de ordenar tu operación.

Todo lo que hacemos apunta a lo mismo: que tu equipo dedique menos tiempo a pelearse con herramientas y más a atender el negocio. Elegís por dónde empezar.

01 · Cómo elegir

¿Cuál es tu caso?

Casi siempre el problema se reconoce en una de estas frases.

Presupuesto cerrado, sin letra chica.

Definimos el alcance por escrito antes de empezar. Si algo no entra, está dicho de antemano y no facturado después. Es la forma más simple de trabajar tranquilos los dos.

02 · Preguntas frecuentes

Antes de empezar.

¿Por dónde conviene empezar?

Por lo que más duele hoy. Si tu equipo pierde horas en tareas repetitivas, se empieza por automatización. Si la información está desparramada en planillas, por un sistema a medida. Si se pierden consultas por no llegar a contestar, por un chatbot. Si nadie te encuentra, por la web y la pauta. En la primera charla te decimos cuál es tu caso.

¿Se pueden combinar varios servicios?

Sí, y es lo más común. Un proyecto típico empieza con una automatización puntual que libera horas, sigue con el sistema que ordena los datos y termina con la web, el chatbot y la pauta que traen consultas nuevas. Lo hacemos por etapas para que cada una se pague antes de arrancar la siguiente.

¿Cuál es el proyecto más chico que toman?

No tenemos un mínimo rígido. Hemos hecho automatizaciones de dos semanas que resolvían un solo circuito. Si lo que necesitás es más chico que eso, muchas veces te lo explicamos para que lo resuelvas internamente y no te cobramos nada.

¿Cómo cobran los proyectos?

Presupuesto cerrado por etapa, no por hora. Definimos el alcance, lo escribimos y ese es el precio. Si en el camino aparece algo que no estaba contemplado, lo cotizamos aparte y decidís vos si entra o queda para después.

¿Empezamos a conectar?

Contanos qué necesitás. Te respondemos dentro de las próximas 24 horas hábiles.