Naming
Cuando la marca todavía no tiene nombre. Buscamos opciones, las filtramos por pronunciación, dominio disponible y antecedentes evidentes.
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Marca
El logo es la parte visible, no el trabajo. Definimos qué promete tu negocio, a quién y con qué tono, y recién ahí lo dibujamos. Lo que se entrega es un sistema, no una imagen suelta.
Pasa seguido: el negocio tiene un logo que alguien hizo hace años, pero cada pieza que sale parece de una empresa distinta. Los colores del cartel no son los del Instagram, el presupuesto va con otra tipografía, el sitio usa una versión vieja del isotipo. Nada está mal del todo, y sin embargo el conjunto no se termina de fijar en la cabeza de nadie.
El motivo casi nunca es estético. Es que no hay reglas escritas: no se decidió qué colores existen, cuáles son las tipografías, cómo se usa el logo cuando el fondo es oscuro o cuando el espacio es chico. Sin esas definiciones, cada pieza vuelve a empezar de cero y cada persona que la hace resuelve como puede.
Una marca es un sistema de decisiones tomadas de antemano. Cuando están tomadas, hacer una pieza nueva es rápido y el resultado es consistente aunque lo arme otra persona. Cuando no lo están, cada pieza es una discusión.
Antes de dibujar preguntamos lo incómodo: qué vendés realmente, por qué te eligen y no al de al lado, cómo querés que te lean. De esas respuestas sale el territorio de la marca, y del territorio sale el diseño. Al revés no funciona: queda lindo y no significa nada.
01 · Qué incluye
Se puede tomar todo o entrar por la parte que te falta.
Cuando la marca todavía no tiene nombre. Buscamos opciones, las filtramos por pronunciación, dominio disponible y antecedentes evidentes.
Qué promete el negocio, a quién le habla y con qué tono. Es el documento del que después se desprende todo lo visual.
Logo con sus variantes: horizontal, vertical, isotipo suelto, versión para espacios chicos y para fondos oscuros.
Colores con sus valores exactos y combinaciones que llegan al contraste mínimo de accesibilidad. Nada que no se pueda leer.
Cómo se aplica la marca y qué no hacer con ella. Corto, ilustrado y pensado para que lo use alguien que no es diseñador.
Cuando la identidad ya existe pero quedó vieja o inconsistente. Se conserva lo que ya reconocen tus clientes y se ordena el resto.
02 · Cómo lo hacemos
Un trabajo de identidad completo lleva entre cuatro y seis semanas, según cuántas idas y vueltas necesite la definición inicial.
Una charla larga con quien conoce el negocio, más una mirada a cómo se ven los competidores. De acá sale qué lugar está libre para ocupar.
Promesa, público, tono y personalidad, por escrito y en una página. Se aprueba esto antes de que exista un solo trazo.
Presentamos un camino desarrollado y lo mostramos aplicado —cartel, perfil de Instagram, sitio, factura—, porque un logo aislado engaña. Sobre eso se ajusta.
Archivos vectoriales en todas las variantes, tipografías, paleta y manual. Todo tuyo y en formatos que abre cualquiera.
Una marca no se recuerda por lo linda que es, sino por la cantidad de veces que apareció igual a sí misma.
03 · Integraciones
La identidad no termina en el manual: termina cuando está aplicada en los lugares donde tus clientes te ven.
04 · Preguntas frecuentes
Entre cuatro y seis semanas para una identidad completa con naming. Si la marca ya tiene nombre y sólo hay que resolver lo visual, suele ser de tres a cuatro. La parte que más varía es la primera: definir la plataforma requiere decisiones del dueño del negocio, y esas no se apuran desde afuera.
Casi nunca. Si tus clientes ya te reconocen por algo —un color, una forma, el nombre escrito de cierta manera—, eso es capital acumulado y se conserva. El rediseño ordena el resto: define las variantes que faltan, corrige los contrastes que no se leen y escribe las reglas que nunca existieron.
Presentamos un camino desarrollado y aplicado, no tres bocetos para elegir a ojo. Elegir entre opciones sueltas termina siendo una cuestión de gusto personal, y el gusto del dueño no siempre coincide con lo que le conviene al negocio. Si el camino no convence, se rehace: eso está contemplado en el presupuesto.
No, el registro es un trámite legal que hace un agente de la propiedad industrial y se cobra aparte. Lo que sí hacemos es la búsqueda previa evidente antes de cerrar un nombre —que no exista otra marca conocida igual en el rubro— y avisarte si conviene consultar antes de imprimir nada.
Sí, aunque conviene saber qué se está dejando afuera. Un logo sin paleta, sin tipografías y sin reglas de uso vuelve a generar el problema de origen en pocos meses: cada pieza nueva la resuelve quien puede, como puede. Si el presupuesto es acotado, preferimos recortar por otro lado antes que por el manual.
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